Escribir cansa. Lo dijo Jorge Ibarguengoitia. Quien desea escribir, escribe a pesar de si mismo, a pesar de los fragores diarios de la búsqueda de la chuleta; quien no lo hace así pierde el tiempo. Cierta vez le preguntaban a Tryno Maldonado, gente que pretende acercarse a la literatura de manera formal, ¿Qué era lo que tenían que hacer para “convertirse en escritores”? La respuesta fue hábil y simple: escribir. Después esta idea la expuso en su blog y ahora la derivo en esta columna como una propuesta útil para quien desea comprometerse con la literatura. The Guardian publicó una serie de consejos técnicos y tips para forjarse el hábito de la escritura recolectados del escritorio de varios escritores profesionales como Zadie Smith, Margaret Atwood, Joyce Carol Oates, Richard Ford, Neil Gaiman, Jonathan Franzen, entre otros. Son pequeños diamantes (y mantras). Espero lo disfruten. -“No te sientes en mitad del bosque. Si te pierdes en la trama o no sabes cómo seguir, vuelve sobre tus pasos". "Rezar puede funcionar. O leer a otro. O tratar de visualizar el Santo Grial que es la imagen de tu libro publicado". -Margaret Atwood -“No pongas una foto de tu autor favorito en tu mesa. Sobre todo si es un suicida". "Ponle un nombre a tu trabajo lo antes posible. Tienes que poseerlo, que verlo. Dickens sabía que Casa desolada se iba a llamar Casa desolada antes incluso de empezar a escribir". -Roddy Doyle -“Termina tu jornada de escritura cuando todavía tengas ganas de seguir escribiendo". "Relee, vuelve a escribir, relee, vuelve a escribir. Si sigue sin funcionar, tíralo. Es sano y no debes sentir mala conciencia por los cadáveres de poemas y páginas que lo tenían todo excepto la vida que necesitaban". -Helen Dunmore “Los primeros 12 años son los peores". "La mejor forma de escribir un libro es escribirlo. Un bolígrafo es útil, una computadora también sirve, pero sigue llenando la página en blanco de palabras". "Sólo los malos escritores creen que su trabajo es realmente bueno". "Describir es muy difícil. Recuerda que cualquier descripción es una opinión sobre el mundo. Busca un lugar desde el que mirar". "Diviértete". -Anne Enright -“Cásate con alquien que te quiera y que piense que ser escritor es una buena idea". "No leas las críticas". "No bebas y escribas a la vez". "No mandes cartas a tu editor (a nadie le importa)". -Richard Ford “Escribe en tercera persona a no ser que hayas encontrado una voz en primera persona realmente especial". "Cuando la información es gratis y universalmente accesible, una gran investigación para una novela se devalúa como la propia novela". "Tienes que amar antes de poder ser despiadado". -Jonathan Franzen.
Y no lo olvides… escribir cansa.
Gato Encerrado
sábado, 30 de octubre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
La necedad de publicar
“Descreo de la democracia– Decía Jorge Luis Borges–, ese curioso abuso de la estadística”. Y viene a la mente esta cita porque se publicó en la revista Británica Granta, una lista, donde se incluye por primera vez a autores iberoamericanos, con la condición de haber nacido luego de 1975. La revista, caracterizada por catapultar al gran público a autores, en su momento jóvenes, como Martin Amis, Julian Barnes, William Boyd, Ian McEwan, Salman Rushdie, y Swift Graham; ahora realiza una lista de 22 escritores donde sólo aparece un mexicano y abruma la mayoría argentina y española(8 y 6 respectivamente) el resto queda regado en el continente americano. Si bien no significa una muestra representativa, luego de elegir a 300 escritores en un continente sobrepoblado de literatura, con un panel de seis jueces, la mercadotecnia hará lo suyo. Las plataformas de difusión abren mecanismos interesantes para canalizar al autor a un mercado de habla hispana internacional, para ser traducido y conocido en otros ámbitos geográficos con mayor fortuna. La estrategia es clara. La dinámica de las editoriales se rige por avales, por la tendencia del mercado y para imponer nombres y apellidos. Sin embargo lo interesante no es la lista, que ya tiene su importancia, sino el abordaje a esa lista. Carlos Yushimito, es un autor peruano que reside en Brasil dice al respecto de su inclusión: "Me sorprende estar incluido, porque yo soy la clase de escritor que siempre ha circulado en ediciones pequeñas, en prensas alternativas” Esto entonces pone el dedo en la llaga. Es impensable que un autor Guanajuatense acceda a esta posibilidad de convocatoria, si ni siquiera es publicado. Han pasado varias antologías nacionales y no se halla un autor del estado, por la misma razón, al no ser publicado, se impide su promoción. Las editoriales institucionales, llámese universitarias y editoriales del estado, tienen un valor intrínseco que se ha ignorado a lo largo de los años. Y que no es precisamente el de la comercialización; sino la trascendencia de la promoción de sus autores, que se convierte en piedra de toque para su discusión. Por eso es importante que el estado publique a sus autores. Para promoverlos a otras esferas. Publicar las propuestas de pensamiento, las investigaciones, la literatura etc. Para generar una plataforma de lanzamiento que contribuya a ingresar a una sociedad del conocimiento. No se trata de gasto, sino de prevención. La publicación de las obras canaliza el trabajo para acceder a becas, editoriales, concursos etc; la publicación de una obra genera elementos para la profesionalización de autores y la posibilidad para que puedan despuntar en otros ámbitos; como el simple hecho de la manutención gracias a su oficio, evitar el subempleo del escritor, (parece que todos los creadores deben de conseguir empleo como promotores culturales en las instituciones de cultura y la oferta de trabajo está sobresaturada o bien, designada para sus amigos) a conseguir estímulos y prestaciones laborales dentro de organizaciones privadas, elementos que el estado no ha podido dar a los autores (y creadores en general) y que a duras penas entrega becas de salario mínimo. Sin contar, por supuesto, a los creadores viejos, maestros olvidados que no cuentan con una pensión. Y todo esto por una lista. Felicidades desde esta columna a Antonio Ortuño, el único mexicano nominado en el Granta. Bien merecido.
domingo, 22 de agosto de 2010
Corredor Literario
Se presentó ante los medios de comunicación el denominado "corredor literario, De Cervantes Al Quijote" bajo la férula del Museo Iconográfico del Quijote y el Instituto de Cultura del Estado de Guanajuato; un proyecto que pretende aprovechar una calle "Sopeña" de la Ciudad de Guanajuato para desarrollar actividades de fomento a la lectura, y como un escaparate a las manifestaciones culturales que giran en torno al desarrollo de talleres, lectura en voz alta, charlas literarias, y actividades en general, de vinculación con autores y la palabra. Si bien estas sentencias pueden sonar trilladas, el inicio, a estas horas de la noche del sexenio, para incentivar la literatura guanajuatense, cobra cierto sentido y cierta factura que los autores guanajuatenses no han hecho válida como letra de cambio. Si este es el principio para despertar al IEC de un pasmoso letargo y de una deuda flagrante a la literatura estatal, el comienzo parece significativo y definitivamente necesario. La pujanza de las autoridades culturales en este proyecto en concreto puede aprovecharse en primera instancia para referir proyectos sustentables para la literatura, para concretar acciones pertinentes de publicación y promoción, y para darse cuenta, de una vez por todas, que no existen sólo grupúsculos de escritores y artistas que intentan ganar espacios, sino toda una geografía que genera y demanda, más allá de Guanajuato capital, obra de la mejor factura. "Primero se provoca la lectura y luego se publica", fue la sentencia, nada halagadora, de Juan Alcocer, titular del Instituto de Cultura del Estado de Guanajuato para los escritores del estado, en la que sin duda, será la gran paradoja del proyecto de Corredor Literario. ¿Cómo sabremos que hemos sido provocados para dar lugar a la edición de autores? Es un barrunto nada favorable para la promoción de la literatura. En Guanajuato, podemos decir que tenemos escritores que no publican y libros embodegados. Y se pretende desembodegar a los escritores y publicar libros de artesanos (con temas, por ejemplo, como la elaboración de la tortilla pintada a mano que hacen en cierta región del Estado.) Este corredor literario tiene el beneficio de la duda, pero también es un pretexto para que los creadores literarios cambien el curso de la tendencia que ha venido presentando el Instituto de Cultura desde hace más de diez años, con referencia a los escritores y las actividades literarias. Esta tendencia, se revertirá a favor de los escritores hasta que se evidencie la necesidad de publicar para la difusión así como la actividad literaria que se ha generado a pesar de las instituciones de cultura. Máxime cuando hoy en día los monopolios editoriales impiden la entrada de otros valores literarios que no están dentro de los ranking de un mercado editorial regido por lo ligth, y que las editoriales pequeñas, estatales o universitarias son las que pueden ofrecer otra propuesta y sostener la literatura sin esquemas ni políticas editoriales, pero parecen no aceptar el desafío o quieren actuar como monopolios. Esta perspectiva es coyuntural para detonar movimientos literarios concretos que tendrán que venir desde los creadores o no vendrán.
jueves, 22 de julio de 2010
Varios textos y un Juez
Leía un texto de André Jute donde contaba una anécdota y decía que alguna vez un premio Nobel le dijo que en seis manzanas a la redonda del bar en el que se hallaban, había cientos de escritores mejores que ellos. La diferencia entre los autores publicados y los inéditos, era simplemente que los autores publicados se sientan y escriben al menos una página al día, o diez páginas o las que fueran, y que no se levantan de la silla hasta haberlas terminado.
Con esa idea andaba en la calle. Entonces enredado en alguna extraña conversación con alguien que ha sido jurado en concursos literarios; salió a colación la anterior anécdota de André Jute porque me preguntó, -¿Qué tal, y tu escribe y escribe?- y entonces con toda la seguridad del mundo le dije que sí. Me cuesta mucho trabajo dejar algo sin concluir. Me miró con sorna e hizo una mueca de: ¿Ñaaaaa, a poco? Acto seguido, sonrió para darme una especie de palmadita en la espalda. Imagino que pensó por un momento que iba a decir que no escribía por una falsa modestia o porque decir que uno escribe es como colgarse un medallón para presumirlo. Y recordé un texto de Enrique Serna que cuaja muy a gusto en esto de los medallones de escribanos que lejos de sentarse a trabajar festejan un vacío… “El vacío de poder cultural que han llenado los trepadores de la cultura quizá no se deba a la masificación de la lectura, sino a la mercantilización del prestigio (…) novedades editoriales se publican cada año y buena parte de ellas pretenden deslumbrar al público a priori con certificados de calidad expedidos por autoridades (jurados de premios, solapas escritas por autores famosos, etcétera). Esas obras no van dirigidas al público en general, sino a los lectores interesados en el orden jerárquico de la república literaria...” Y como en esta república guanajuatense de las letras se fragua también de escritores Teloneros, esos que como las bandas de garaje, hacen sus acrobacias de vez en cuando. A veces les salen cosas bien intencionadas aunque son perezosos, son turistas de las letras. Eso sí, en caso de que exista una conferencia con un Writer star, seguro serán los primeros en sentarse frente al salón. Harán preguntas interesantísimas y tomarán apuntes para su diario. Se codean con los caciques de la cultura y con los jueces de literatura para probar la teoría de la ósmosis, algo se les pegará nomás por andar con gente “bien culta”. Los teloneros andan por todos lados con un escrito que les convence que son escritores. Son más críticos que creadores. Son como los malos vinos que hacen excelentes vinagres.
Un famoso editor dijo una vez: “no me traigan ninguna primera novela, tráiganme ocho novelas”…
Con esa idea andaba en la calle. Entonces enredado en alguna extraña conversación con alguien que ha sido jurado en concursos literarios; salió a colación la anterior anécdota de André Jute porque me preguntó, -¿Qué tal, y tu escribe y escribe?- y entonces con toda la seguridad del mundo le dije que sí. Me cuesta mucho trabajo dejar algo sin concluir. Me miró con sorna e hizo una mueca de: ¿Ñaaaaa, a poco? Acto seguido, sonrió para darme una especie de palmadita en la espalda. Imagino que pensó por un momento que iba a decir que no escribía por una falsa modestia o porque decir que uno escribe es como colgarse un medallón para presumirlo. Y recordé un texto de Enrique Serna que cuaja muy a gusto en esto de los medallones de escribanos que lejos de sentarse a trabajar festejan un vacío… “El vacío de poder cultural que han llenado los trepadores de la cultura quizá no se deba a la masificación de la lectura, sino a la mercantilización del prestigio (…) novedades editoriales se publican cada año y buena parte de ellas pretenden deslumbrar al público a priori con certificados de calidad expedidos por autoridades (jurados de premios, solapas escritas por autores famosos, etcétera). Esas obras no van dirigidas al público en general, sino a los lectores interesados en el orden jerárquico de la república literaria...” Y como en esta república guanajuatense de las letras se fragua también de escritores Teloneros, esos que como las bandas de garaje, hacen sus acrobacias de vez en cuando. A veces les salen cosas bien intencionadas aunque son perezosos, son turistas de las letras. Eso sí, en caso de que exista una conferencia con un Writer star, seguro serán los primeros en sentarse frente al salón. Harán preguntas interesantísimas y tomarán apuntes para su diario. Se codean con los caciques de la cultura y con los jueces de literatura para probar la teoría de la ósmosis, algo se les pegará nomás por andar con gente “bien culta”. Los teloneros andan por todos lados con un escrito que les convence que son escritores. Son más críticos que creadores. Son como los malos vinos que hacen excelentes vinagres.
Un famoso editor dijo una vez: “no me traigan ninguna primera novela, tráiganme ocho novelas”…
sábado, 10 de julio de 2010
Adeu Maja
Hay mujeres que todavía levanta su voz para increparle que ha sido un Dios. Hay quien odia a los dioses porque se parecen demasiado a tipos esbeltos, organismos aseados, con tintes perfectos. Pero ha sido un Dios con alas en los pies. Si se ha visto a uno, de tronco perverso y uñas largas, ha sido a él. Profanador de poesías, de tumbas y de mitos. Lo perverso le viene de una noche en la que decidió afilar su aburrimiento en casa de Carmela. Las carnes anchas y fofas le cayeron bien cuando entraron a la cama y naufragaron en los arrumacos y los cuerpos ovillados. Era Dios. Y la carne del bajo vientre le arrancó sudores y jadeos, vibras y odios arrinconados en el retrato que no pudo captarse en el lente. Finjamos que Dios, en lo más imperfecto posible, tuvo un deja vu, una situación clonada que a sus pocos años, le parecieron como de la memoria sepia de un viejo en chándal.
Una y otra vez recordó que, eso, lo del sexo electrodoméstico no era lo suyo. Una situación inédita. Poco socorrida. Quedarse con Carmela ¿y quemar las naves? Sólo los amigos apuñalan de frente. Entonces se marchaba con cualquiera. Al cerrar la puerta redactó de corrido en una página de su memoria, cómo sólo los dioses pueden hacerlo. Por eso le llamaban Dios. Las despedidas eran lo suyo, todo aquello que no se queda a pudrir el alma era bienvenido. Cerró la puerta y el viento le salpicó unos versos- “Las maletas que llegan sin tu ropa/ giran perdidas por los aeropuertos/ Mujeres como tu tengo una tropa/ Todas me dan por vivo, y estoy muerto”.
Una y otra vez recordó que, eso, lo del sexo electrodoméstico no era lo suyo. Una situación inédita. Poco socorrida. Quedarse con Carmela ¿y quemar las naves? Sólo los amigos apuñalan de frente. Entonces se marchaba con cualquiera. Al cerrar la puerta redactó de corrido en una página de su memoria, cómo sólo los dioses pueden hacerlo. Por eso le llamaban Dios. Las despedidas eran lo suyo, todo aquello que no se queda a pudrir el alma era bienvenido. Cerró la puerta y el viento le salpicó unos versos- “Las maletas que llegan sin tu ropa/ giran perdidas por los aeropuertos/ Mujeres como tu tengo una tropa/ Todas me dan por vivo, y estoy muerto”.
domingo, 27 de junio de 2010
El Coto Privado de la Radio Cultural
Tan sólo en el Estado de Guanajuato contamos 52 radiodifusoras y apenas, dos radios eminentemente culturales. La principal, Radio Universidad de Guanajuato, heredera de la radio cultural del Estado, asume un papel en los derroteros de la promoción cultural. Un papel muy pequeño.
En contra de lo que se cree (y se cree a pie juntillas), la radio Universitaria no existe como figura legal, es en concreto una radio permisionada cultural y se cimienta en una institución obligada a ejercer las funciones sociales que se derivan del artículo 4 de la ley de radio, que para no ir más lejos, consisten en una actividad de interés público. La radio cultural de la Universidad nos interesa a todos y nos compete a todos. Ojo. A todos. El hecho que se sustente en una institución pública sin fines de lucro como es la Universidad de Guanajuato, no implica en absoluto que la radiodifusora se justifique como universitaria y por ende omita, selectivamente, la participación y contenidos de carácter cultural y social.
La radio UG No es un coto privado de la Universidad de Guanajuato, ni debe servirse de este medio sólo para sus propios fines, porque, peligrosamente, merodea a lo que se conoce como un monopolio; un monopolio de información y divulgación que segrega al resto de la sociedad, delimitando su contenido al perfil universitario y omite los derechos de información social, cultural y científica de la entidad.
Radio Universidad de Guanajuato peligrosamente navega entre la xenofobia mediática y la función de información social donde también excluye de tajo el derecho de los gobiernos para su participación en las frecuencias que le fueron conferidas. Es decir, el Gobierno del Estado de Guanajuato y los Municipios a los que llega la frecuencia de Radio Universidad, tienen el derecho de participar de acuerdo al artículo 60 de la ley de radio con boletines y avisos de interés público. Y no sólo se trata de la exclusión de contenidos sociales de interés para la sociedad, sino que además salen sobrando tres frecuencias que se usan como meras repetidoras de una misma señal, de una misma barra de programación, cuando esto podría generar una multiplicación de contenidos, de alcances y de difusión para la comunicación de la diversidad cultural tan urgente en la región.
Ignoro si se trate de desinterés por parte de las autoridades universitarias, porque ahora en el ejercicio de transformación y renovación que vive la Universidad de Guanajuato, tienen toda la capacidad y la inercia para detonar un proyecto incluyente e histórico para la radio cultural de Guanajuato, sin olvidar que la historia narra que el sepelio de La voz de Guanajuato, un medio de comunicación capital para el Estado, lo presidió la misma persona que ahora lleva las riendas de Radio Universidad de Guanajuato y su coto privado.
¿Encendemos el cirio y la veladora?
En contra de lo que se cree (y se cree a pie juntillas), la radio Universitaria no existe como figura legal, es en concreto una radio permisionada cultural y se cimienta en una institución obligada a ejercer las funciones sociales que se derivan del artículo 4 de la ley de radio, que para no ir más lejos, consisten en una actividad de interés público. La radio cultural de la Universidad nos interesa a todos y nos compete a todos. Ojo. A todos. El hecho que se sustente en una institución pública sin fines de lucro como es la Universidad de Guanajuato, no implica en absoluto que la radiodifusora se justifique como universitaria y por ende omita, selectivamente, la participación y contenidos de carácter cultural y social.
La radio UG No es un coto privado de la Universidad de Guanajuato, ni debe servirse de este medio sólo para sus propios fines, porque, peligrosamente, merodea a lo que se conoce como un monopolio; un monopolio de información y divulgación que segrega al resto de la sociedad, delimitando su contenido al perfil universitario y omite los derechos de información social, cultural y científica de la entidad.
Radio Universidad de Guanajuato peligrosamente navega entre la xenofobia mediática y la función de información social donde también excluye de tajo el derecho de los gobiernos para su participación en las frecuencias que le fueron conferidas. Es decir, el Gobierno del Estado de Guanajuato y los Municipios a los que llega la frecuencia de Radio Universidad, tienen el derecho de participar de acuerdo al artículo 60 de la ley de radio con boletines y avisos de interés público. Y no sólo se trata de la exclusión de contenidos sociales de interés para la sociedad, sino que además salen sobrando tres frecuencias que se usan como meras repetidoras de una misma señal, de una misma barra de programación, cuando esto podría generar una multiplicación de contenidos, de alcances y de difusión para la comunicación de la diversidad cultural tan urgente en la región.
Ignoro si se trate de desinterés por parte de las autoridades universitarias, porque ahora en el ejercicio de transformación y renovación que vive la Universidad de Guanajuato, tienen toda la capacidad y la inercia para detonar un proyecto incluyente e histórico para la radio cultural de Guanajuato, sin olvidar que la historia narra que el sepelio de La voz de Guanajuato, un medio de comunicación capital para el Estado, lo presidió la misma persona que ahora lleva las riendas de Radio Universidad de Guanajuato y su coto privado.
¿Encendemos el cirio y la veladora?
lunes, 14 de junio de 2010
¿De qué va este blog? Artefacto, por Fas o por nefas
Sobra bilis y falta desparpajo
cuando se va al carajo la cordura,
ayunas, como pan sin levadura,
no trabajan las musas a destajo.
Desde que todo huele a despedida
ni el salario del miedo me intimida
ni se amansan las fieras con canciones.
Este blog será el depositario de los textos que se irán publicando en la sección Artefacto del periódico el Heraldo de León; una hoja cultural que lanza el diario con ánimos y deseos de difundir a creadores y temáticas diversas en materia de arte.
En esta ocasión, a diferencia de la columna Autorretratos, fraguada en el Milenio donde lancé historias más cercanas a la ficción; esta vez, por una petición expresa de mi editor, la columna que bautizo Por fas o por nefas, (por las buenas o por las malas)reflexionará acerca de la flora y la fauna cultural, social y cotidiana, acerca de las instituciones, las universidades y los temas peliagudos que al abajofirmante le incomoden.
Espero les guste...
cuando se va al carajo la cordura,
ayunas, como pan sin levadura,
no trabajan las musas a destajo.
Desde que todo huele a despedida
ni el salario del miedo me intimida
ni se amansan las fieras con canciones.
Este blog será el depositario de los textos que se irán publicando en la sección Artefacto del periódico el Heraldo de León; una hoja cultural que lanza el diario con ánimos y deseos de difundir a creadores y temáticas diversas en materia de arte.
En esta ocasión, a diferencia de la columna Autorretratos, fraguada en el Milenio donde lancé historias más cercanas a la ficción; esta vez, por una petición expresa de mi editor, la columna que bautizo Por fas o por nefas, (por las buenas o por las malas)reflexionará acerca de la flora y la fauna cultural, social y cotidiana, acerca de las instituciones, las universidades y los temas peliagudos que al abajofirmante le incomoden.
Espero les guste...
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